Las 4 Plumas Editorial
Nos gustan las buenas historias, como esa que nos cuenta el novelista A. E. W. Mason, la de ese oficial del ejército británico que, instruido desde pequeño en una academia militar para perpetuar la saga de grandes militares habidos en la familia, termina descubriendo que ese mundo no va con él y decide renunciar a su rango y despedirse del ejército justo antes de que su regimiento sea destinado a combatir en África. A partir de ese momento, su vida sufre un giro estrepitoso al recibir una cajita con unas plumas de parte de sus camaradas, un mensaje claro de desprecio a los cobardes. Además, sufre el rechazo de su familia y prometida, que no comprenden cómo ha podido deshonrarse de tal modo. No pudiendo soportar esta situación, el joven oficial decide embarcarse en una aventura en solitario por las arenas del Sudán y las aguas del Nilo en busca de quienes le hicieron el fatídico envío…
Quizá sea por eso por lo que decidimos llamar “Las 4 Plumas” a un nuevo proyecto editorial comprometido con esas buenas historias, la divulgación histórica y la lectura considerada como pasatiempo ideal para el hombre y la mujer modernos, a los que le sobra de todo menos aventuras. Nadie nos llamó cobardes nunca, ni nos envió unas plumas en una pequeña cajita de cartón, pero decidimos que había llegado la hora de vivir nuestra propia Odisea.
Libro recomendado en la revista QUO Nº 154
Julio 2008
Historia para todosUna vez apagados los fastos oficiales, es ocasión para descubrir el 2 de Mayo con una mirada limpia. Como la que ofrece esta obra, dirigida al público juvenil, que esplica los hechos sin plegarse al patrioterismo, con un texto riguroso y unas portentosas ilustraciones.
José Ramón Pardo
Libro recomendado en la revista LEER Nº 194
Julio/Agosto 2008
Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todosLas efemérides suelen traer como consecuencia un buen numero de publicaciones, en muchos casos reiterativas, en otros meramente promocionales o divulgativas. No son muchos los libros que logran escapar del carácter efímero de la conmemoración de turno, sobre todo si el género empleado es el narrativo; pero, con todo, aun se pueden esperar algunas sorpresas. Así, el Dos de Mayo de 1808 en Madrid, conmemoración del levantamiento del pueblo madrileño contra los invasores franceses, nos ha dejado mucho de lo primero, pero también algo sustancial de lo segundo. Ya hemos hablado de todo ello, citado títulos y valorado iniciativas; pero todavía nos quedaba alguna sorpresa digna de tener en cuenta, como este libro, Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todos, que, además, trae aparejada la inauguración de una editorial, “Las 4 Plumas”, que, con una esperanzadora mezcla de humildad y ambición en dosis adecuadas, marca su línea de flotación en una colección de libros de historia para todos los públicos. Narrar la Historia e ilustrar esa narración, aclarar las dudas y ofrecer los perfiles de quienes la protagonizaron, describir y dibujar los pasajes donde tuvo lugar , de una forma amena y exhaustiva, sin grandes disquisiciones, con recuadros y anécdotas, sin desmerecer el espíritu de cómic. Para empezar, como no, Madrid y el Dos de Mayo. La idea y el diseño corren a cargo de Carlos Quesada, los textos de Miguel Ángel Martín Mas y las ilustraciones de Dionisio Álvarez. Un buen principio.
Libro recomendado en la revista TIEMPO Nº 1360
16/05/2008
La revista Tiempo en su sección de libros recomendados de la semana dice:Esta semana les ofrecemos cinco recomendaciones de lectura: ‘Pequeña historia de España’ de Manuel Fernández Álvarez, ‘Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todos’ de M. Ángel Martín Mas Y Dionisio Álvarez Cueto, ‘José y sus hermanos’ y ‘Los Buddenbrook’ de Thomas Mann y ‘Mi mente es mi enemigo’ de David Ruipérez Y Lorena L. Lobo.
Si hay una materia en la que la divulgación corre el riesgo de caer en la trivialización es la historia, y más cuando a quien se destina esta explicación, más fácil, son niños. Por fortuna hay casos, como éstos, en que al amenizar y simplifi car no se deja por el camino el rigor y la capacidad didáctica. Manuel Fernández Álvarez ha compendiado toda la historia de España en un atractivo volumen, y por otro lado Miguel Ángel Martín Mas (con las impecables ilustraciones de Dionisio Álvarez Cueto) se ha lanzado a contar aquel Dos de Mayo en que los españoles se levantaron contra el invasor francés.
José María Goicoechea
Madrid 1808
El Dos de Mayo contado para todos
Capítulo IEspaña tiene problemas
A España nunca le faltaron los problemas, aunque tampoco escasearon las hazañas, los grandes inventos y los momentos gloriosos. Pero lo cierto es que los diecinueve años del reinado de Carlos IV —entre 1788 y 1808— figuran entre los más críticos de un país que durante varios siglos fue protagonista principal de las páginas de la Historia. A Carlos IV le tocó reinar en la época de la Revolución en Francia, así que, dada la vecindad, no es extraño que este episodio tan grave terminara afectando a España más que a otras naciones de Europa.
En aquel tiempo, los nobles y las familias reales de los países europeos vivían rodeados de gran lujo y colmados de privilegios, mientras que el pueblo se veía obligado a pagar impuestos abusivos y se moría de hambre en las calles. Esa situación de injusticia no podía durar mucho. El 14 de julio de 1789, los franceses decidieron darle la vuelta a la tortilla y acabar, de una vez por todas, con el despotismo de las clases nobles y de la realeza. La gente salió a las calles al grito de LIBERTÉ, EGALITÉ, FRATERNITÉ para combatir a todo aquello que representara al poder y conseguir condiciones de vida más justas. Desgraciadamente, todo esto se hizo por medio de la más horrorosa violencia. Los reyes y un incontable número de condes, duques y marqueses fueron encarcelados y ejecutados sin piedad en Francia. Estos lamentables episodios despertaron la indignación de todos los monarcas de Europa, y la guerra se hizo inevitable.
La Guerra de la Convención, que enfrentó a España y a la Francia Revolucionaria, comenzó en 1793 y terminó en 1795 con la firma la Paz de Basilea. Fue por entonces cuando el primer ministro de España, Manuel Godoy, recibió el título de Príncipe de la Paz.Tras la Revolución vino el meteórico ascenso al poder del general Napoleón Bonaparte, que en pocos años se hizo el dueño absoluto de Francia y de casi toda Europa. El tener como vecino a un hombre tan ambicioso como Napoleón complicó bastante la situación para España. Había que estar con él o contra él y, como era muy peligroso estar contra él, España se puso de su lado sin obtener nada más que desaires y traiciones del tirano y desastrosas derrotas militares.
En 1801, Napoleón arrastró a España a una guerra contra Portugal que terminó conociéndose como la Guerra de las Naranjas. A partir del año 1804, con Napoleón coronado Emperador, las cosas se pusieron mucho peor. Francia exigió una sumisión total a su política y eso obligó a Carlos IV a declarar la guerra a Gran Bretaña, un conflicto que duró hasta 1808. Fue en esos años cuando se libró la batalla naval de Trafalgar, en la que España y Francia sufrieron una aplastante derrota a manos almirante británico Nelson.
Pero los episodios más trágicos estaban aún por llegar. En el año 1807, Napoleón era prácticamente el amo de Europa y solamente los británicos se atrevían a hacerle frente. Derrotarlos no iba a ser fácil, puesto que su Marina Real era la más poderosa del mundo y tanto Francia como su aliada España se habían quedado sin barcos tras el desastre de Trafalgar. Pero Napoleón no se rendía nunca, así que empezó por invadir Portugal, ya que este país era el mejor amigo de los británicos en el Continente. Para llevar a cabo esa misión, las tropas francesas debían cruzar la por entonces aliada España y utilizarla como base de operaciones.
Aquello no iba a acabar bien…
Crónicas Napoleónicas

BADAJOZ 1812
Harry y Juana Smith
Tras arrebatar la fortaleza de Ciudad Rodrigo a las tropas imperiales, Lord Wellington se retiró al cuartel general que había establecido en la cercana localidad de Fuenteguinaldo. Fue hacia finales de marzo cuando decidió emprender el cerco de Badajoz, pues, a pesar de que su última victoria le permitía avanzar sin obstáculos hacia Salamanca, la continua presencia de las tropas napoleónicas en Badajoz suponía una importante amenaza para las provincias del sur de Portugal, y él no era precisamente un general que gustara de dejar cabos sueltos. El día 16 de marzo, y al mando de unos veinticinco mil hombres, Wellington se presentó frente a las murallas de esta fortaleza, defendida por unos cinco mil soldados al mando del general Philippon. La defensa fue feroz, puesto que Napoleón había amenazado con ejecutar a cualquier gobernador que ofreciera la capitulación sin defender su ciudad hasta el último extremo, y se produjo un horripilante número de bajas en ambos bandos. Al atardecer del día 6 de abril, las tropas aliadas se dispusieron para el asalto final. Cuando los soldados británicos y portugueses lograron entrar en la ciudad, se repitieron las mismas escenas de asesinato, violación y saqueo que ya habían sufrido los habitantes de Ciudad Rodrigo en enero. Pero no todos se comportaron de forma indigna, puesto que cientos de ellos arriesgaron sus vidas intentando parar el desastre; incluso algunos perecieron a manos de sus propios camaradas que, cegados por el alcohol y la cólera, estaban dispuestos a cobrarse con dolor ajeno todo el sufrimiento que la guerra les había causado. Fue en este escenario de degradación humana y de crueldad extrema donde un joven capitán británico del Regimiento 95º de Rifles, de nombre Harry Smith —que en ese momento estaba empleado como Brigade Major en la División Ligera— se encontró con la mujer que sería, en sus propias palabras, «mi consuelo y absoluta felicidad durante treinta y tres años». Cuando un par de días después se logró por fin restablecer el orden, dos jóvenes mujeres se atrevieron a salir a la calle en busca de la protección de los oficiales británicos. Acampados fuera de las murallas de la ciudad se encontraron a varios de ellos, y la mayor de las hermanas no lo dudó un instante. Agarró a la menor del brazo y, dirigiéndose a los sorprendidos oficiales, imploró que uno de ellos se hiciera cargo de su hermana, puesto que, sin familia y con su casa saqueada y en ruinas, ella, casada con un oficial español cuyo paradero y suerte desconocía, no veía otra forma de ofrecerle un futuro. Unos pocos días más tarde, Harry Smith, de veinticuatro años, contraía matrimonio con Juana María de los Dolores de León, pacense de catorce años y descendiente directa del conquistador Juan Ponce de León. La intrépida Juana no permitió que la mandaran a Inglaterra, a casa de la familia de su marido, y escogió acompañarle en la incierta aventura de la guerra. Se quedó junto a él el resto del conflicto, siguiéndolo a lomos de su caballo y tras los carros de los bagajes, durmiendo al aire libre en el campo de batalla y compartiendo todas las privaciones de la campaña. Su belleza, coraje, buen juicio y carácter amable la hicieron muy querida entre todos los oficiales, incluyendo Lord Wellington. Entre la tropa, era idolatrada por sus actos de generosidad y su capacidad para codearse con generales, pero también con soldados rasos y cantineras.
Con la excepción del periodo de la guerra anglo-americana iniciada en 1812, acompañó a su marido a todos sus destinos. Esta joven de Badajoz fue testigo de la campaña de Waterloo, estuvo en la India y por dos veces en Sudáfrica, donde Sir Harry, que había sido nombrado caballero mientras tanto, sirvió como Gobernador de la Colonia del Cabo y Alto Comisionado. Conocida como Lady Smith, Juana es recordada, actualmente, en el nombre de la localidad sudafricana de Ladysmith y en el de la Ladysmith de la Columbia Británica, Canadá.
Exposición: Un pueblo, una Nación
28/09/2008
El Canal de Isabel II aborda con este proyecto de producción propia la celebración del bicentenario del levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas napoleónicas. Sucesos trágicos y admirables a un tiempo.Recorrido cronológico
El comisario de la muestra, Arturo Pérez-Reverte ha contado con colaboradores que han pretendido reflejar la parte histórica y militar de los hechos, entre ellos, el vicecomisario de la muestra y teniente coronel, José Manuel Guerrero; Jesús María Alía Plana, doctor en Historia del Arte; y Gala Lázaro Mur, historiadora del Arte. El diseño expositivo es obra de Félix Murcia, uno de los directores de arte más importantes del panorama cinematográfico español y el gráfico es de Manuel Estrada, uno de los diseñadores gráficos más reconocidos.
La exposición está concebida como un recorrido cronológico por el 2 de mayo de 1808, desde el amanecer hasta la madrugada del día 3. El lema 'Un pueblo, una nación' pretende señalar una de las características del levantamiento, como fue su carácter popular. La muestra comienza con un viaje virtual en un cubo exterior anexo a la sala, con pantallas de más de 8 metros de altura, en las que, a través de proyecciones audiovisuales, se busca trasladar al visitante a aquel 2 de mayo de 1808 y hacerle volver a vivir esas horas previas al levantamiento del pueblo de Madrid, hasta la madrugada del día siguiente. El viaje se realiza a través de siete ámbitos cronológicos, desde el alzamiento del pueblo madrileño contra la invasión de las tropas napoleónicas hasta el inicio de la Guerra de la Independencia.
La exposición cuenta con piezas originales y reproducciones de objetos de la época, que provienen de diversos museos como el Musée de l'Armée, el de l'Empire, el Naval, el Museo Lázaro Galdiano, el de Historia de Madrid o el del Ejército.
Exposición: Goya en tiempos de Guerra. Museo del Prado.
Del 15 de abril al 13 de julio de 2008
La muestra, que se realiza con motivo de la conmemoración del bicentenario del inicio de la Guerra de la Independencia española, ofrece al público la posibilidad de contemplar reunidas casi doscientas obras del artista, entre las que se incluyen, sin contar obra gráfica, más de 65 pinturas procedentes de otras instituciones y colecciones privadas, como Majas al balcón y Retrato de la Marquesa de Montehermoso, ambas de colecciones particulares; Fraile Pedro aporreando a Maragato con la culata de la pistola del Art Institute de Chicago; El Prendimiento de Cristo de la Catedral de Toledo o el conjunto de nueve pinturas procedentes de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, imprescindible para la articulación de la exposición y que por primera vez se muestra en el contexto de la evolución del pintor. Las obras reflejan veinticinco años de la vida del artista, durante los que se sucedieron en España cambios políticos de gran repercusión en la marcha de su historia y de su sociedad. El recorrido cronológico de la exposición se inicia a finales del siglo XVIII, cuando Goya comenzó una nueva etapa, de mayor independencia creativa y de avances estilísticos y conceptuales, que culminó con la serie de aguafuertes de los Caprichos, en febrero de 1799, y con la Familia de Carlos IV, en 1800, y concluye en 1819, año en que el artista pintó su última obra pública: La comunión de San José de Calasanz. Goya en tiempos de guerra, organizada en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, es la mayor exposición dedicada al pintor aragonés desde la realizada también en el Prado en 1996.Exposición: SITIOS NAPOLEÓNICOS. Ciudad Rodrigo y la Guerra de la Independencia en el grabado antiguo
31/12/2008
Entre los años 1807 y 1814 la Península Ibérica se convirtió en el escenario de una de las más cruentas campañas de las guerras napoleónicas. Un conflicto internacional que colocaría a las provincias de Salamanca y de la Beira Alta en las primeras páginas de los periódicos de toda Europa. Nombres como Ciudad Rodrigo, Tamames, Alba de Tormes, Fuentes de Oñoro, El Bodón, Almeida, Sabugal, Nave de Haver, Freineda, Arapiles o Garcihernández comenzaron a oírse en las calles de Londres y París.Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todos
Colección Historia a Trazos
Crónicas Napoleónicas
Vida, amor y muerte durante la Guerra de la Independencia
Una Guerra ha comenzado
Colección Historia a Trazos
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